No me busques en la gran ciudad,
su bullicio me aterra.
Búscame en mi pueblo,
allí estoy esperando que vengas
Pues papá, como nos esperabas, allá fuimos, a dedicarte nuestra marca. ¿Qué mejor estreno en esta distancia después de ser mamá que correr la Media Maratón de Orihuela? ¿Qué mejor excusa para que Guille conociera tu pueblo, tu gente, nuestros orígenes?
Todo pintaba bien: Robert, Pau, Guille y yo lo teníamos todo preparado desde hacía tiempo. El viernes salimos los cuatro, con el CROOZER encajado a presión en el maletero del coche.
El sábado lo dedicamos a la familia oriolana y a mi padre. Guille conoce una parte muy importante de la mi vida. Papá, sé que te ha gustado que así fuera.
La comida del sábado viene marcada por otra efeméride: conocemos a Jesús y a María José, o, lo que es lo mismo, a Flashman y a Hachacitos, y a su súper Javi. ¡Qué buen rato pasamos! Robert nos unió en una amistad bloggera y el círculo se cerró compartiendo unos arrocicos y otras exquisiteces de la tierra de Flashman. El próximo encuentro será en Barcelona. Tenemos algunas deudas pendientes y los peques se tienen que seguir conociendo para ir perfilando un poco más esas apuestas. Está claro que Javi ha encontrado su motivación en el mundo de los crustáceos.!Un crack, Javi! Otros grandes fichajes – amigos que nos ha dado el deporte.
Todo el team con equipación BCN DRAGONSY llega el día de la verdad. Me despierto prontito pero habiendo descansado. Desayuno en el mismo hotel, completo pero con medida. Guille me deja cumplir con todos los previos, y después de hacer 10 km antes, Pau nos recoge a Robert, a Guille y a mí. Estamos listos. Vamos andando hacia la salida. El CROOZER causa sensación. Conocemos a una pareja de guiris residentes en la Costa del Sol, corredores expertos. Él corre con su hija, de unos 5 o 6 años. Ya tiene práctica y nos explica su experiencia. Últimas fotos, y despedida de Guille y Pau. ¡Qué nervios! Robert y yo nos deseamos también suerte, pero cruzada la meta, empezamos a rodar juntos. ¡Cuántas emociones me recorren! Estar corriendo en Orihuela me hace tener los sentimientos a flor de piel. En la primera recta grande, Los Andenes veo a mis primos, Victor y Maite, a mi tía Teresa, con su perrito Pincho. Dios mío, cómo se parece a mi padre. Son iguales. Puf! Ojalá hubieran estado los 2 allá, animando. Seguimos y enseguida vemos a Flashman que nos anima, y como un fotógrafo profesional, empieza su reportaje de la carrera. Gracias a él tenemos grandes fotos y mejores recuerdos. A los 5 km, todavía la primera vuelta, Robert me dice que tire, y aunque creo que va muy bien y podría ir conmigo, tiro.
A partir de aquí, me concentro en las sensaciones y recuerdo las 3 recomendaciones de Pau: recuerda que son 3 vueltas, una de 8 km y dos de 6,5; la meta no acaba en la salida, sino en giro y añadiendo unos cuantos metros; las dos primeras vueltas hazlas por sensaciones, y la última mirando más el crono, pero en ningún caso por debajo de los 5:30 el km. Bien, pues, aunque le hago caso, me doy cuenta de que mis sensaciones son muy buenas. Me siento fuerte y mis tiempos están muy por debajo de los 5:30. Hago los primeros 10km mejorando la marca de la San Silvestre. Me siento fuerte, y muy animada. Me voy cruzando con Pau y con Robert, que va detrás de mí con muy poca distancia. Flashman va apareciendo y se multiplica para llegar a Pau y a nosotros: una máquina! Voy pensando en ti, papá, y siento muchas cosas muy profundas, mucho más de lo que me hubiera imaginado. El primer paso por El Palmeral en segunda vuelta se me hace largo, pero al pasar por Santo Domingo, tu cole, tengo una subida de adrenalina. Visualizo el km 18 que veré en segunda vuelta, justo delante del cole. Eso me anima.
Lo tengo todo controlado, y aunque voy bebiendo en cada avituallamiento, echo de menos algo de bebida isotónica y algo de frutita a partir del km.15, pero mantengo una buena media por debajo de 5:30. La segunda vuelta por el Palmeral se me hace muy larga, pero ya casi al final de la recta (km.17 +/-) me cruzo por Robert que me grita: “Va Bea, que vas muy bien; que bajas de las 2h, por papá!”. Los ojos se me humedecen, pero a la vez, es una inyección de energía. Los últimos 3 km son los peores de la carrera, pero voy calculando, que por muy mal que vaya cumplo mi reto y con buena marca. La meta en curva y más lejos de lo que esperaba, me complica el sprint (por decirle algo) y me siento floja. Veo a Pau y a Guille antes de la meta. Pau, pobre, me ofrece coger a Guille y cruzar meta con él. Hubiera sido chulo, pero no proceso a tiempo la información, y cruzo la meta sin el peque. Una pena!!!
Pero el crono marca un fantástico 1h57’!!! Qué feliz me siento!!! Qué gran debut!!! A Pau y a Guille también les ha ido muy bien. Hay que ver que poco respeto que me tiene mi hijo, que a la primera de cambio y con 6 meses ya ha cruzado la meta antes que yo, mucho antes que yo. Robert también acaba feliz, superando su marca del año pasado y con mejores sensaciones.
El viaje de vuelta se hace corto. ¡Qué gran finde! ¡Qué bello es vivir!.























